Este pasado verano estuve en el festival "Ola!" celebrado en la playa de Guadias Viejas, en El Ejido, Almería. Como se me olvidó la cámara fotográfica no puedo deleitaros con las maravillosas vistas de la playa ni con fotografías del evento, de todas formas me traje el vaso donde se puede ver el cartel de grupos y artistas.
Al ser tres escenarios solo pude ver algo menos de un tercio de los grupos participantes, de los cuales me sorprendió gratamente "Editors" gracias en parte a la petición de una de las chicas para que los viesemos, pues en esos momentos ya andabamos algo cansados.
Aqui os dejo con algunas de sus canciones por si no los conoceis.
Se acababa de mudar a una nueva ciudad, un apartamento mono con unas vistas impresionantes en un lugar donde no conocia a nadie y tal vez por eso midio de forma desmedida las atenciones que le prestaron al recibirla. Pronto se apresuró en organizar una fiesta de inauguración ilusionada por el trato recibido por sus nuevos y desconocidos compañeros-amigos, cosa que nunca ocurrió, ya que al llegar el fin de semana cuando ella pretendía celebrarla todo el mundo desaparecía. En su afan de anclar a alguien junto a ella llenó de cervezas el frigorífico y le comentó a un compañero, que había estado de compras y había comprado unas Heineken, que le gustaban a ella, y unas Cruzcampo, él preguntó con cierta curiosidad por qué había comprado unas cervezas que no le gustaban y ella respondió sugiriendo algo más que las había comprado por que eran las que le gustaban a el.
Tras varias visitas nocturnas al apartamento, las cervezas permanecian intactas, frías, tumbadas en el frigorífico al contrario que ellos. Cuando el decidió que ya era hora de tomarse esas cervezas, descubrió con asombro que estaban en la mano de otro hombre.
Siempre tuve una asignatura pendiente en el colegio y no fueron las matemáticas, ni la lengua, ni el ingles, ni las ciencias, era precisamente la que todo el mundo decía que era más fácil, manualidades, así se llamaba entonces, después paso a llamarse pretecnología.
Me costaba horrores dibujar y pintar, modelar la arcilla y de la música mejor no hablar, pues bien como tengo esa espina clavada últimamente me ha dado por hacer algunas trabajitos manuales, fotografías que ya publicaré más adelante y alguna composición de plantas que tengo en mente.
Así que aquí os dejo con unos veleros que he pintado.
Había quedado con unos amigos para cenar y tomar unas copas, hacía tiempo que no los veía y sabía que la cosa iba a acabar desmadrándose así que decidí no coger el coche, irme en autobús, de esta forma las gafas no me harían falta y las deje en casa por que soy experto en perder o romper mis lentes correctoras, (ya llevo varios pares).
Al llegar al bar donde nos habíamos citado busque con la mirada a mis antiguos compañeros de instituto, como no los vi decidí dar la vuelta a ver si estaban en algún velador. En ese momento cuando buscaba a mis amigos frunciendo el ceño y con los ojos achinados para enfocar mejor, me di cuentaque había una mujer mirando, se quedo fija, a mi en un primer instante no me resulto familiar la cara pero la duda se fue adueñando de mi y pensé en ir a saludarla pero no estaba seguro de que fuese ella, no era la primera vez que uno va a saludar y cuando se acerca se da cuenta del error y se vuelve con cara de circunstancia.
Después pensé que si no era no pasaba nada, y si era ella, que yo solo tengo miopía en los ojos.
Estoy ahí en frente, el viento, algo frío, me empuja hacia dentro, las olas son débiles y el agua esta cristalina, me incita a entrar, me armo de valor pues preveo que el agua va a estar muy fría para lo que estoy acostumbrado, sin embargo todo indica que voy a sumergirme, a rodearme de sal disuelta en un mar azul o turquesa. Doy el primer paso, mis pies se hunden en la arena, una ola rompe en la orilla y me alcanza, mis dudas se aclaran, esta helada, es el momento de arrepentirse y volverse atrás, pero quiero hacerlo, quiero bañarme, lo necesito, se que me va a sentar bien. Así que sigo andando, noto como el mar aprieta mis tobillos, mi piel se encoge y mis vellos se erizan, mas valor, mas pasos, las rodillas hundidas, presionadas por la temperatura, puedo soportarlo, ¿o no?
Dirijo mí vista a la orilla un instante y vuelvo a mirar al horizonte curvo, dos azules, más valor, más pasos. El agua se eleva suavemente para llegar a mi abdomen, ahora es el momento, cierro los ojos y me lanzo como si fuese a llegar muy lejos, totalmente rodeado por el mar, frío y trasparente, chapoteo para no perder el calor del cuerpo, noto como me purifico, lavo mis pensamientos, y me sumerjo en un efímero estado de felicidad. Luego me dirijo a la orilla y dejo que el viento solidifique la sal en mi espalda, en mis brazos, mi cara, mirando de nuevo la línea infinita del horizonte, pensando si merecía la pena andar tan lento para un instante de felicidad.